
El Parlamento de Nicaragua, controlado por Daniel Ortega, impulsa una reforma constitucional que extiende el mandato presidencial a siete años renovables y modifica el sistema electoral para impedir que la oposición acceda al poder.
Por Elena Vidal · Actualidad y política · Redacción Chatcámara
El Parlamento de Nicaragua analiza una reforma constitucional que ampliaría el mandato presidencial de cinco a siete años, con posibilidad de reelección indefinida. La iniciativa, confirmada por el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, también incluye cambios en la ley electoral que, según críticos, blindarían al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo frente a cualquier alternativa opositora.
La propuesta fue calificada por Porras como un paso hacia la “estabilidad política” del país. Pero organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición la rechazan de plano. Consideran que elimina de facto cualquier posibilidad de alternancia democrática. La reforma se tramita en un contexto de creciente control estatal sobre los medios de comunicación, el sistema judicial y los partidos políticos.
Mientras tanto, el gobierno colombiano anunció el cierre de 14 embajadas y la ruptura de relaciones diplomáticas con Nicaragua y Cuba. La decisión, comunicada por la cancillería colombiana, responde a diferencias políticas con ambos países. Colombia mantiene una postura crítica frente al régimen de Ortega, al que ha señalado por violaciones a los derechos humanos y falta de democracia.
La reforma constitucional aún debe ser aprobada en dos lecturas por el Parlamento, donde la bancada oficialista cuenta con mayoría absoluta. De ser ratificada, Nicaragua se sumaría a otros países de la región que han extendido mandatos presidenciales en los últimos años, como Venezuela y Bolivia. La comunidad internacional observa con atención el proceso, aunque hasta ahora no se han pronunciado sanciones concretas.
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