La administración estadounidense impide la producción de medicamentos clave en Cuba. Autoridades cubanas alertan sobre graves consecuencias en el sistema de salud nacional.
Un bloqueo que trasciende lo económico. Autoridades cubanas denunciaron este martes que Estados Unidos impide la producción de unos 300 medicamentos en el país, según confirmó la emisora Radio Bayamo. La medida, que afecta a fármacos esenciales para el tratamiento de enfermedades crónicas y agudas, se enmarca en la política de sanciones económicas que Washington mantiene contra La Habana desde hace décadas. Entre los medicamentos afectados se encuentran antirretrovirales, antibióticos y fármacos para enfermedades cardiovasculares, según fuentes del Ministerio de Salud Pública de Cuba citadas por la cadena internacional.
La noticia surge en un contexto de tensiones bilaterales renovadas. La semana pasada, el gobierno de Estados Unidos anunció una nueva ronda de restricciones comerciales, incluyendo la prohibición de exportar componentes farmacéuticos a Cuba. El Departamento del Tesoro justificó la decisión como parte de su estrategia para «limitar el apoyo económico al régimen cubano», aunque no detalló qué fármacos específicos quedan bloqueados ni los plazos de aplicación. Mientras, en La Habana, el Ministerio de Salud Pública advirtió que la falta de estos medicamentos podría agravar crisis sanitarias ya existentes, como el aumento de casos de diabetes y hipertensión.
El impacto en la población es inmediato. Hospitales como el Calixto García en La Habana y el Saturnino Lora en Santiago de Cuba ya reportan desabastecimiento de principios activos en más de un 40% para algunos tratamientos. Médicos consultados por CiberCuba señalaron que pacientes con VIH, cáncer y enfermedades renales enfrentan retrasos en sus terapias, mientras que el gobierno cubano intenta buscar alternativas con proveedores europeos y asiáticos, aunque a precios muy superiores. "No es solo una cuestión de dinero, es de supervivencia", declaró una fuente del sector bajo anonimato.
Mientras, desde Washington, un portavoz del Departamento de Estado reiteró que las sanciones «no están dirigidas contra el pueblo cubano», sino contra el gobierno. Sin embargo, en Cuba, la medida es interpretada como un ataque directo al sistema de salud pública, que durante años ha sido uno de los orgullos del país. El bloqueo llega en un momento en que la isla enfrenta además una crisis económica agravada por la caída del turismo y la escasez de combustibles, lo que dificulta aún más la importación de medicamentos por vías alternativas.
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