La mandataria advierte sobre planes que ponen en riesgo su vida mientras la Asamblea denuncia un ciberataque y Nicaragua recuerda la no injerencia.
Por Elena Vidal · Actualidad y política · Redacción Chatcámara
La presidenta de Costa Rica emitió una firme declaración en la que denunció la existencia de planes dirigidos a atentar contra su vida. En su intervención, subrayó la gravedad de la situación y la necesidad de que las autoridades tomen medidas inmediatas para garantizar su seguridad. La acusación, hecha en público, ha generado una ola de reacciones en los distintos ámbitos políticos y sociales del país.
En paralelo, la Asamblea Legislativa informó que había sido objeto de un intento de ciberataque. Según los portavoces del organismo, los atacantes buscaron vulnerar los sistemas informáticos del parlamento, lo que obligó a activar protocolos de defensa y a reforzar la infraestructura digital. Las autoridades señalaron que la intrusión había sido contenida, pero que el hecho evidencia la vulnerabilidad de las instituciones frente a amenazas tecnológicas.
La combinación de ambos hechos ha intensificado el clima de alerta en la capital. Mientras la mandataria denuncia amenazas a su integridad física, el legislativo enfrenta riesgos cibernéticos que ponen en entredicho la continuidad de sus procesos. Expertos en seguridad señalaron que la coincidencia de ambos incidentes podría reflejar una estrategia coordinada para desestabilizar al poder ejecutivo y legislativo del país.
En el contexto regional, Nicaragua recordó al Gobierno costarricense el principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados. La observación, emitida por autoridades nicaragüenses, subraya la sensibilidad de las relaciones bilaterales y la necesidad de respetar la soberanía nacional. Estas declaraciones, sumadas a los recientes incidentes de seguridad, ponen de relieve un momento de tensión que exige respuestas coordinadas y una mayor vigilancia tanto en el terreno físico como en el cibernético.

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