
Miles de músicos y danzarines toman La Paz en la mayor fiesta religiosa de los Andes, mientras el país enfrenta un estado de excepción y cuestionamientos políticos.
Por Elena Vidal · Actualidad y política · Redacción Chatcámara
Bolivia conmemora su 201 aniversario en un clima de tensión social y política. Mientras miles de músicos y danzarines llenan las calles de La Paz en la mayor fiesta religiosa de los Andes, el país vive bajo un estado de excepción que ha generado denuncias de vulneración de derechos humanos. La celebración, que cada año congrega a comunidades enteras, contrasta con el malestar creciente en diversos sectores.
El expresidente Evo Morales reiteró su inocencia y desafió a sus críticos, pese a reconocer su apoyo a los conflictos que sacuden al país. "Bolivia tiene hambre de verdad, de trabajo y de diálogo", afirmó Monseñor Pesoa, en un llamado que resuena entre la población. La Conferencia Episcopal Boliviana ha instado al diálogo, mientras que figuras políticas como Rodrigo Paz ven erosionado su respaldo, cada vez más solo y cuestionado.
En las calles, la resistencia popular se ha manifestado con fuerza. Organizaciones sociales denuncian que el estado de excepción, decretado por el gobierno, ha derivado en abusos y represión. Los informes de prensa local señalan que la crisis se profundiza, con una economía golpeada y demandas insatisfechas. La fiesta religiosa, sin embargo, ofrece un respiro: danzarines ataviados con coloridos trajes tradicionales y bandas de música recorren la ciudad, en una muestra de fe que trasciende la coyuntura.
El aniversario número 201 llega en un momento de definiciones. Mientras los devotos honran a sus santos, el país busca salidas a una crisis que no da tregua. ¿Podrá el diálogo abrirse paso entre las denuncias y la movilización?

El gobierno asume la supervisión de la petrolera estatal para enfrentar la falta de combustible que afecta a todo el país.

El presidente designa a un nuevo ministro y a un viceministro de Economía, buscando mantener el plan anticrisis en medio de desafíos financieros.

El Gobierno retira la ayuda al diésel y eleva su tarifa, mientras la moneda se aprecia tras un préstamo del FMI.