
El Banco Central de Bolivia abandona el régimen de tipo de cambio fijo tras 15 años para adoptar una flotación controlada. Impacto inmediato en la economía y perspectivas de estabilidad.
Tras quince años de un régimen cambiario estricto, Bolivia da un giro histórico al anunciar la adopción de un esquema de flotación cambiaria. La decisión, difundida por TradingView este lunes 26 de junio, marca el fin de un modelo que mantenía el tipo de cambio fijo y busca adaptar la política monetaria a las presiones actuales del mercado. El cambio se produce en un contexto de desafíos económicos persistentes y tras meses de tensiones en el frente externo.
El anuncio llega acompañado de advertencias sobre posibles volatilidades iniciales en el mercado de divisas, aunque las autoridades insisten en que la medida busca fortalecer la reserva internacional y reducir la dependencia de intervenciones directas del Banco Central de Bolivia. Fuentes del sector financiero consultadas por medios locales señalan que la transición se realizará de manera gradual para evitar sobresaltos bruscos en la cotización del dólar, cuya paridad con el boliviano ha sido un ancla clave en la última década y media.
La noticia se produce en paralelo a otros movimientos en la esfera económica nacional. Mientras el euro cerró este lunes a 7,05 bolivianos según Infobae, la reactivación de obras viales en el país avanza pese a los desafíos posbloqueos, según reportó BNamericas. Las autoridades regionales trabajan en la reconstrucción de infraestructuras clave dañadas durante los conflictos sociales de meses recientes, un proceso que se financia con fondos reasignados y que prioriza corredores estratégicos para el comercio interno.
El cambio de régimen cambiario no ha sido el único tema que ha copado la agenda nacional esta semana. La población LGBTIQ+ marchó en la mayor ciudad del país para exigir acceso efectivo a la justicia, según HolaNews, mientras la Iglesia Luterana en Bolivia destacó en un comunicado —recogido por The Lutheran World Federation— la importancia de "servir con menos recursos" como parte de su misión espiritual. Por su parte, el expresidente de Bolivia desmintió públicamente acusaciones de tráfico de influencias, según Prensa Latina, en un episodio que añade tensión al clima político tras la crisis reciente.
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