
El país registra 583 detenidos y una ola de renuncias en el gobierno mientras la tensión social escaló por medidas económicas
Por Elena Vidal · Actualidad y política · Redacción Chatcámara
La crisis en Bolivia se profundiza después de casi dos meses de protestas. Según datos de la agencia ANSA Latina, el saldo asciende a 22 fallecidos y 583 detenidos desde el inicio de las movilizaciones. Las cifras reflejan el impacto de las medidas económicas en la población, aunque el Gobierno no ha detallado públicamente las causas específicas de los fallecimientos ni los nombres de los detenidos más allá de la mención general de las fuerzas de seguridad.
El descontento social ha generado además tensiones políticas internas. La cadena argentina Cadena 3 reportó la renuncia de otro miembro del gabinete de Rodrigo Paz Pereira, el ministro de Energías, sin especificar su nombre ni las razones de su salida. Este hecho se suma a la inestabilidad en el Ejecutivo, donde las dimisiones han sido recurrentes en las últimas semanas.
Mientras la crisis institucional crece, Bolivia consolida su posición en el sector agroalimentario global. La agencia MSN destacó que el país se afianza como el segundo productor mundial de quinua, un dato que contrasta con la agitación social. El dato oficial, sin embargo, no aclara si esta producción ha sido afectada por las protestas o si existe algún impacto en las exportaciones.
Paralelamente, la tensión social ha llevado a la creación de iniciativas ciudadanas. Telemundo informó sobre el desarrollo de una silla de ruedas inteligente para niños, impulsada por una reina de belleza boliviana, como parte de un esfuerzo por mitigar los efectos de la crisis en sectores vulnerables. El proyecto, aunque loable, no ha logrado contener el malestar generalizado.

El gobierno asume la supervisión de la petrolera estatal para enfrentar la falta de combustible que afecta a todo el país.

El presidente designa a un nuevo ministro y a un viceministro de Economía, buscando mantener el plan anticrisis en medio de desafíos financieros.

El Gobierno retira la ayuda al diésel y eleva su tarifa, mientras la moneda se aprecia tras un préstamo del FMI.