
OEA condena violaciones de derechos humanos en Nicaragua y exige restaurar democracia
La Organización de Estados Americanos (OEA) intensificó este lunes su presión sobre el régimen nicaragüense al exigir la liberación inmediata de todos los presos políticos y la restauración de la democracia en el país. La condena se emitió en un contexto de creciente represión institucionalizada, según denunció Washington, que apuntó directamente a las recientes reformas que limitan el acceso a la información financiera de los ciudadanos.
El Consejo Permanente de la OEA, reunido en Washington, aprobó un comunicado en el que se insta a Cuba, Nicaragua y Venezuela a cumplir con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. La resolución, impulsada por Estados Unidos, subraya que "las violaciones sistemáticas a los derechos humanos en Nicaragua no pueden continuar impunes".
La alerta sobre la situación nicaragüense llega después de que el pasado viernes trascendiera la detención de Brooklyn Rivera Bryan, líder indígena miskito y figura clave de la oposición, bajo custodia en Nicaragua. Su reaparición pública tras meses desaparecido reabrió las sospechas sobre el trato a los presos políticos en el país, donde organizaciones internacionales han documentado patrones de represión y desaparición forzada.
Mientras, desde Managua, el obispo Silvio Báez insistió en su mensaje dominical: "No tengan miedo a los poderosos y anuncien la verdad de Dios". Báez, una de las voces más críticas con el gobierno de Daniel Ortega, advirtió que la persecución religiosa forma parte del mismo sistema de control que somete a la sociedad civil y a la prensa independiente.

El Ministerio de Educación reporta caída récord en matrícula escolar. EE.UU. prioriza a Nicaragua como desafío de seguridad en la OEA.

La ONU alerta sobre la violencia institucional hacia colectivos vulnerables en el país centroamericano, con cifras alarmantes y testimonios recogidos por RFI y France 24.

El régimen de Ortega incrementa la persecución contra colectivos vulnerables mientras el país vive su mayor crisis migratoria