Meliá anuncia el cese total de operaciones en Cuba para el 24 de julio, tras presión estadounidense y la llegada de ayuda humanitaria.
Por Elena Vidal · Actualidad y política · Redacción Chatcámara
Meliá Hotels International confirmó que suspenderá todas sus actividades en la isla caribeña a partir del 24 de julio, poniendo fin a una relación que duró tres décadas y medio. La empresa comunicó que cancelará los contratos vigentes con proveedores cubanos y cesará la prestación de servicios en sus hoteles, restaurantes y centros de convenciones. La decisión se produce en medio de una escalada de tensiones entre Washington y La Habana, que ha influido en la política turística del país.
El anuncio se produce después de que la administración estadounidense intensificara su presión sobre el sector turístico cubano, una medida que, según analistas, busca acelerar la crisis económica que el gobierno cubano atribuye a la política de bloqueo. En los últimos meses, funcionarios de EE.UU. han señalado la necesidad de que empresas extranjeras revisen su presencia en la isla, una postura que ha generado incertidumbre entre inversores y operadores locales. La salida de Meliá, una de las marcas más reconocidas en el mercado cubano, supone la pérdida de cientos de empleos directos y un golpe a la oferta hotelera que atrae a los pocos visitantes internacionales que aún llegan.
Mientras tanto, EE.UU. inició la entrega del primer cargamento de ayuda humanitaria a Cuba, con un valor estimado de 100 millones de dólares. El vuelo inicial transportó 700 kits de higiene y 700 paquetes de alimentos, una operación que el gobierno cubano describió como una respuesta a la necesidad urgente de la población. La llegada de la ayuda, sin embargo, fue aprovechada por la administración estadounidense para subrayar la falta de capacidad del régimen cubano, una narrativa que contrasta con la percepción de la propia isla sobre la dependencia externa.
El presidente Miguel Díaz‑Canel pronunció que la ayuda humanitaria no afecta la soberanía del país y reiteró su compromiso de seguir atendiendo a la población pese a las sanciones. Las autoridades cubanas, por su parte, iniciaron una revisión de los contratos de suministro vinculados a Meliá, buscando mitigar el impacto económico y reorientar los recursos hacia operadores locales. El cierre de la cadena hotelera internacional deja al sector turístico cubano en una encrucijada, mientras el país enfrenta la dualidad de recibir asistencia externa y, al mismo tiempo, ver retirarse a uno de sus principales socios comerciales.
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