Un municipio boliviano declara emergencia por incendios devastadores, mientras el país figura entre los de mayor deforestación por permisos estatales, tráfico de tierras y narcotráfico.
Por Elena Vidal · Actualidad y política · Redacción Chatcámara
Un municipio de Bolivia ha declarado la emergencia ante incendios forestales que arrasan sus bosques. La medida busca movilizar recursos para contener el fuego, que avanza sin control en medio de una sequía que agrava la crisis. Las llamas afectan zonas rurales y ponen en riesgo ecosistemas enteros.
Bolivia se ubica entre los países con mayor tasa de deforestación del mundo. Los bosques pierden terreno por una combinación de factores: permisos estatales que facilitan la tala, tráfico ilegal de tierras y narcotráfico. Organizaciones ambientales denuncian que estas actividades avanzan con impunidad, mientras el Estado no frena la destrucción.
Los incendios actuales se suman a un patrón recurrente. Cada año, durante la época seca, las quemas para habilitar cultivos y pastizales se descontrolan. Pero en 2025 la situación es crítica: el fuego ha consumido miles de hectáreas en pocas semanas. Las autoridades locales piden ayuda al gobierno central, que hasta ahora no ha declarado desastre nacional.
El drama ambiental golpea a comunidades indígenas y campesinas que dependen del bosque. La pérdida de cobertura vegetal también agrava el cambio climático y la escasez de agua. Mientras tanto, la presión internacional crece: Colombia ha exigido a Bolivia máxima seguridad en sus fronteras, un reclamo que algunos vinculan al tráfico de drogas y la degradación ambiental. La emergencia no cede, y el país busca respuestas.
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