
El presidente argentino Javier Milei y el exmandatario estadounidense Donald Trump comparten su rechazo a Lula y se muestran favorables a Flávio Bolsonaro.
Por Elena Vidal · Actualidad y política · Redacción Chatcámara
En un intercambio que ha generado revuelo en la política latinoamericana, el presidente de Argentina, Javier Milei, y el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestaron su antipatía hacia el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Ambos señalaron que la gestión de Lula representa una amenaza para sus intereses y, al mismo tiempo, expresaron su entusiasmo por la posibilidad de que Flávio Bolsonaro, hijo del exgobernador Jair Bolsonaro, resulte electo en las próximas elecciones brasileñas. La declaración surgió en un contexto de tensiones crecientes entre gobiernos de izquierda y la coalición de derecha que lidera Milei.
Milei, quien asumió la presidencia argentina en diciembre del año pasado, ha adoptado una agenda de liberalismo económico y ha buscado estrechar lazos con Washington. Su acercamiento a Trump se ha traducido en encuentros diplomáticos y en la coincidencia de discursos que critican las políticas de izquierda en la región. En su discurso, Milei describió a Lula como un “obstáculo para la integración de los mercados libres” y afirmó que la presencia de Flávó Bolsonaro en el Congreso brasileño abriría la puerta a una mayor cooperación bilateral. Trump, por su parte, reiteró su postura de “no apoyar” a los gobiernos que, según él, promueven la intervención estatal.
Los analistas señalan que la alineación entre Milei y Trump podría reconfigurar la dinámica política sudamericana. La postura abierta contra Lula sugiere una ruptura con la tradicional amistad entre Argentina y Brasil, que ha perdurado durante décadas. Además, el respaldo a Flávó Bolsonaro indica una posible estrategia para influir en la política interna de Brasil, favoreciendo a candidatos afines a la agenda de mercado libre y a la seguridad dura. Expertos en relaciones internacionales advierten que esta postura podría aislar a Argentina de sus vecinos más cercanos, mientras que los sectores empresariales locales celebran la perspectiva de una mayor apertura comercial.
En la arena interna, la declaración ha polarizado la opinión pública argentina. Mientras los seguidores de Milei aplauden su valentía para criticar a líderes de izquierda, la oposición acusa al presidente de socavar la diplomacia tradicional. En las redes, la conversación se ha dividido entre quienes ven la alianza con Trump como una oportunidad para revitalizar la economía y quienes temen que la confrontación con Lula pueda desencadenar tensiones comerciales. La próxima semana, el gobierno argentino presentará una serie de medidas de política exterior que podrían revelar la dirección definitiva de esta nueva postura.

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