
El jefe del FMI elogia la agenda económica de Milei; Brasil exige explicaciones tras sus insultos a Lula en São Paulo.
Por Elena Vidal · Actualidad y política · Redacción Chatcámara
Javier Milei volvió a ser el centro de la atención internacional durante su visita a Brasil. En la plaza de São Paulo, el presidente argentino calificó al mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, de “convicto” y “ladrón”. La acusación desencadenó la convocatoria de consultas al embajador de Brasil en Buenos Aires, una medida diplomática que subraya la tensión entre los dos vecinos sudamericanos. Los funcionarios brasileños exigieron una respuesta clara y una retractación, mientras los analistas locales debatían el impacto de las palabras en la relación bilateral.
Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, expresó su respaldo a Milei y resaltó los avances en la economía argentina. En declaraciones públicas, la mandataria del FMI señaló que las reformas estructurales implementadas por el gobierno de Milei habían generado mejoras en la confianza de los inversores y una mayor estabilidad macroeconómica. El reconocimiento del organismo multilateral coincide con la visita de Georgieva a la Argentina, donde también compartió una comida con empresarios pertenecientes al llamado "círculo rojo", un grupo influyente de la elite empresarial local.
El gobierno argentino, por su parte, ha tratado de equilibrar la polémica con Brasil y la relación con el FMI. Portavoz oficial enfatizó que los comentarios de Milei no reflejan la política exterior del país y que se mantendrá el diálogo constructivo con Brasil. Al mismo tiempo, la administración subrayó que la evaluación positiva del FMI aporta legitimidad a su programa de ajuste, que incluye la reducción del déficit fiscal y la apertura de sectores estratégicos. Los críticos internos, sin embargo, advierten que la retórica agresiva podría erosionar la confianza de los socios comerciales en la región.
En medio de este cruce de intereses, la comunidad empresarial local observa con cautela los movimientos de la política económica y diplomática. La cena de Georgieva con el "círculo rojo" sugiere un intento de estrechar lazos entre la autoridad monetaria internacional y los actores clave de la Argentina. Mientras tanto, la respuesta de Brasil a los insultos de Milei pone de relieve la fragilidad de las relaciones bilaterales cuando se combinan discursos polémicos y decisiones económicas de alto impacto. La coyuntura exige una gestión cuidadosa para evitar que la disputa verbal se traduzca en consecuencias comerciales más amplias.

Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires tras las declaraciones del presidente Milei, que calificó de ofensivas. La relación bilateral entra en crisis.
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